h.r. moruno pelaez

No recuerdo la primera vez que visité el MUSEF. Seguramente fue en algún momento de mi vida escolar y ya entonces me gustaba mucho este museo. Con el tiempo encontré en él un verdadero refugio de la ciudad: me paseaba, prácticamente solo, por todas sus salas y me quedaba horas perdido entre sus vitrinas soñando con un mundo que para entonces estaba muy lejos de mi comprensión. Con los años, mis visitas se volvieron más regulares ya que, entre otras cosas, al no soportar el gentío de la biblioteca de mi colegio y, posteriormente, de la universidad huía a los espacios que ofrecía el MUSEF que nunca me negaron una silla, mesa y silencio para realizar cualquier actividad que emprendiera. Y es que no se ustedes, pero quienes me conocen, saben que, aunque tengo un sentido crítico bastante afilado, nunca pude decir nada malo de este museo que ciertamente tiene cosas por mejorar, como casi todo.
La pandemia me alejó de mis recorridos semanales, casi sagrados, por museos, centro culturales o bibliotecas; a todos nos tocó donde más nos duele y aunque de a poco trato de retomar ciertas sanas costumbres, el miedo que me generó, no la enfermedad en sí, sino sus posibles consecuencias, aun no desaparecen del todo. Más de un año que no piso el MUSEF y tengo algunos pendientes: un concierto suspendido, un libro que, categóricamente, demanda mi biblioteca y un par de objetos que necesito ver lo más cerca posible.
Al asunto. Hace un par de meses el MUSEF anunció sus “Recorridos Virtuales”, una serie de videos divididos por temáticas que nos dan un panorama general de las exposiciones que podemos encontrar en el museo. Los vi todos y aunque hay pequeños desbalances de audio en algunos videos y tomas demasiado fugaces que te dejan colgado de ganas de ver los objetos con más detalle, agradecí mucho esta propuesta que me pareció bastante innovadora en nuestro contexto. Si bien hubo experiencias previas de algunos museos, iglesias, centros culturales que acudieron a la virtualidad para dar a conocer su trabajo durante la pandemia – en la larga noche de museos, por ejemplo – ninguno lo hizo como una política institucional permanente que, intuyó, es la apuesta del MUSEF.
Comunicar es vital para un museo, su trabajo sería ociosa idolatría – parafraseando a Quevedo – si no tratará de acercar a la gente todo el producto de su labor. Un museo no es sólo un repositorio de objetos del pasado y del presente, sino que son centros de conservación del patrimonio, de investigación, de desarrollo educativo e incluso de promoción turística, cuya convergencia se da en las exposiciones que hacen tangible todo un proceso arduo que comienza cuando uno o más objetos llegan a su puerta.








Algunas salas y muestras que ofrece el Museo Nacional de Etnografía y Folklores. Fuente: AC MUSEF
El MUSEF entendió esto y no sólo ahora, sino hace mucho. Me explico:
- Entre las varias propuestas que ofrece el MUSEF están las exposiciones portátiles “MUSEF más cerca de ti”, una forma de acercar el museo a áreas periurbanas y rurales cuya población, sobre todo escolar, no puede asistir a las instalaciones físicas del museo: si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va hacia la montaña. El procedimiento para solicitar esta experiencia es bastante sencillo y está descrito paso a paso en la página web de la institución (http://www.musef.org.bo/MUSEF-mas-cerca-de-ti). Nota impopular: sólo hay un pequeño error tipográfico en la página en la palabra “referencia”.
- Si eres amante de los libros, como yo, puedes imaginar la satisfacción que recorre todo el cuerpo cuando nos hacemos de un nuevo ejemplar, es indescriptible. Pero muchas veces tenemos un gran impedimento: el dinero. Sin duda, las publicaciones del MUSEF deberían ser parte de cualquier biblioteca, por su contenido, formato y calidad. Sin embargo, ante el impedimento mencionado y gracias a un contexto cada vez más digital, el MUSEF pone a disposición totalmente gratis la totalidad de sus publicaciones que puede ser descargado por cualquier persona en su página web. Con un solo clicy sin más complicaciones puedes acceder a los catálogos completos de las exposiciones mayores (http://www.musef.org.bo/cat_mayores) de las exposiciones menores (http://www.musef.org.bo/catalogos-menores), de los Anales de la RAE, de la revista Thakhi y de las publicaciones educativas del museo: MUSEF te cuenta y MUSEF en viñetas. De nada, queridos lectores.
Sumado a esto, debo resaltar la voluntad que el museo tiene en cooperar en actividades culturales de distinta índole. Además, los espacios complementarios como la videoteca o la biblioteca – cuya base de datos se puede consultar en la misma página web – siempre tuvieron, en mi experiencia, una buena disposición en cooperar en aquello que necesite así haya sido por un interés académico o por mera curiosidad sobre alguna temática.
Sin duda los “Recorridos Virtuales” suman aún más en esta tarea de dar a “conocer y sentir Bolivia”, como reza el eslogan del MUSEF. Ciertamente, aún queda un camino largo por recorrer. La interacción en la que puede sumergirse el individuo con los diferentes tipos de contenidos multimedia es una máxima en el manejo de la virtualidad y un campo infinito de experimentación. Sé que pronto se propondrán recorridos de 360° que serán el siguiente paso en este proyecto de acercar el museo a la gente a través de la virtualidad y, esperemos no termine ahí. Recientemente pude hacer una visita virtual a la exposición “Pasiones Mitológicas” del Museo Nacional del Prado (2.50 € si alguien quiere realizar el recorrido) y a la exposición virtual “Guardianes de los Khipus” que ofrece Google Art and Culture de forma totalmente gratuita en colaboración con el Museo de Arte de Lima y son dos grandes ejemplos de los caminos que considero se deben proyectar a futuro en el MUSEF. Insisto, siempre es bueno aprender y seguir el ejemplo de aquellos que quizá están un paso más delante nuestro.
El MUSEF es una institución que se esmera por hacer bien su trabajo, se nota. Parte de esa pasión que llevo dentro por estudiar y conocer las culturas bolivianas, por investigar sobre historia pre colonial, por el arte e iconografía colonial y por la música de nuestros pueblos, ciertamente ha sido influenciado por esta institución: unos sueñan con ser estrellas de rock, otros soñamos con habitar pequeñas parcelas de memoria; y aunque tenga conflictos con el diseño de su página web, funcional e intuitiva debo decir, pero que estéticamente no me convence; aunque quisiera entrar por enésima vez a la exposición de “Máscaras: los diversos rostros del alma” y poder tener en cada objeto de la muestra un audífono para escuchar la música relacionada a la máscara y ver en una pantalla la danza en la cual se la utiliza; aunque quisiera tener un audioguía cada vez que vaya al museo para hacer mi visita aún más interactiva… no puedo dejar de pasar por sus puertas y no repetir para mis adentros: “Contrátame, MUSEF: merezco morir feliz”.
Link de los recorridos virtuales del MUSEF:
Página web del MUSEF:
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