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ARTÍCULO ESPECIAL — CINE

Antonio Eguino, cincuenta años construyendo la memoria del cine boliviano

La Cinemateca Boliviana homenajea al cineasta este 10 de septiembre, en el marco de su propio 50 aniversario, a un autor que además le donó más de 4.800 videos de su producción personal.

Retrato del cineasta boliviano Antonio Eguino
Antonio Eguino, fotógrafo, director y una de las figuras fundadoras del cine boliviano contemporáneo. Foto: archivo

La Cinemateca Boliviana rendirá homenaje este 10 de septiembre, a las 19:30, al cineasta Antonio Eguino, en un encuentro que reunirá a sus hijos y proyectará una selección de cortometrajes de su autoría. El acto se realizará en la sede de la institución, en la calle Óscar Soria esquina Rosendo Gutiérrez, como parte de las actividades por los 50 años de la Cinemateca, y da inicio a un ciclo de cuatro largometrajes que se extenderá hasta el 15 de septiembre.

Pocas trayectorias resumen tan bien la historia del cine boliviano como la de Eguino: empezó detrás de una cámara ajena, en el cine militante de los años sesenta, y terminó siendo uno de los pocos realizadores del país capaces de llenar salas por su propio nombre.

De la ingeniería a la cámara

Antonio Eguino Arteaga nació el 5 de febrero de 1938 en Viloco, un centro minero del departamento de La Paz. Viajó a Estados Unidos para estudiar ingeniería mecánica, pero fue la fotografía publicitaria y artística la disciplina que terminó definiendo su camino. En 1962, durante un viaje a Europa, conoció en un bus turístico en Roma a la fotógrafa francesa Danielle Caillet, quien se convertiría en su compañera de vida y en colaboradora de varios de sus proyectos visuales.

Anuncio del estreno de la película Chuquiago en el Cine Paris
El anuncio del estreno de «Chuquiago» en el Cine Paris de La Paz, en 1977. Foto: archivo

A su regreso a Bolivia se integró al Grupo Ukamau, donde trabajó como director de fotografía bajo las órdenes de Jorge Sanjinés en dos películas que marcaron al cine latinoamericano de la época: Yawar Mallku (1969) y El coraje del pueblo (1971). Ese mismo año presentó su ópera prima como director, el cortometraje Basta, y en 1974 el documental Pueblo Chico, con el que empezó a definir un lenguaje propio, más cercano a la observación social que a la militancia directa de sus primeros años.

Chuquiago, la radiografía de una ciudad

Ese lenguaje encontró su forma más acabada en 1977, con Chuquiago. La película —escrita por Óscar Soria, con música de Alberto Villalpando— cuenta cuatro historias paralelas protagonizadas por personajes de distintas clases sociales de La Paz: un niño que llega del campo, un joven que sueña con emigrar, un padre de familia y una estudiante de familia acomodada. Uno de los hallazgos del rodaje fue Néstor Yujra, un niño de la comunidad de Huatajata sin experiencia actoral previa, elegido para uno de los papeles centrales.

En cuatro historias que nunca se cruzan del todo, Eguino armó un mapa social de La Paz que la ciudad todavía usa para explicarse a sí misma. Chuquiago se convirtió en la película boliviana más vista de su década, y en 1978 la Alcaldía de La Paz declaró a Eguino Ciudadano Notable por ese aporte.

En cuatro historias que nunca se cruzan del todo, Eguino armó un mapa social de La Paz que la ciudad todavía usa para explicarse a sí misma.

Retrato artístico del cineasta Antonio Eguino
Eguino combinó siempre su trabajo como director con su formación como fotógrafo. Foto: archivo

Después de Chuquiago

En 1984 estrenó Amargo Mar, una película histórica sobre la Guerra del Pacífico, y más de veinte años después, en 2007, presentó Los Andes no creen en Dios, con un elenco que incluyó al actor peruano Diego Bertie y a la actriz chilena Shlomit Baytelman. Entre una y otra película, Eguino combinó la dirección con la gestión cultural: fue Oficial Mayor de Cultura de la Alcaldía de La Paz, gerente general de la entonces Empresa Nacional de Televisión, Viceministro de Cultura en 2002 y Director Ejecutivo del Consejo Nacional del Cine (CONACINE) en 2004. También fue cofundador de la Asociación de Cineastas de Bolivia y parte del directorio de la propia Cinemateca Boliviana, institución que hoy le rinde homenaje.

Afiche de la película Los Andes no creen en Dios, de Antonio Eguino
«Los Andes no creen en Dios» (2007) fue su regreso a la dirección después de dos décadas. Foto: archivo

En 2010 recibió la medalla «José María Velasco Maidana», entregada por el Ministerio de Culturas y el Consejo Nacional del Cine en reconocimiento a su aporte a la producción cinematográfica boliviana. Y en 2024, ya con más de ochenta años, presentó en la Cinemateca Boliviana su libro de memorias, Memorias de un cineasta «pecador», acompañado por los cineastas Alfonso Gumucio Dagron y Paolo Agazzi, con una muestra fotográfica de su trabajo junto al de Danielle Caillet.

Un homenaje en la casa que ayudó a construir

El homenaje del 10 de septiembre no es un gesto aislado: se da en el marco del 50 aniversario de la Cinemateca Boliviana, institución a la que Eguino está ligado desde hace décadas, primero como parte de su directorio y luego como uno de sus principales donantes. Según destacó la directora de la Cinemateca, Mela Márquez, Eguino entregó más de 4.800 videos de su propia productora al acervo audiovisual de la institución, un aporte que amplió significativamente el patrimonio fílmico que Bolivia tiene disponible para estudiar su propia historia.

Fachada de la Cinemateca Boliviana, sede del homenaje a Antonio Eguino
La Cinemateca Boliviana, en la calle Óscar Soria esquina Rosendo Gutiérrez, sede del homenaje. Foto: archivo

Tras el acto del 10 de septiembre, la Cinemateca proyectará un ciclo de cuatro de sus películas más representativas: Chuquiago, Los Andes no creen en Dios, Pueblo chico y Amargo mar, del 12 al 15 de septiembre, con entradas a Bs 20. Es, en cierto modo, la forma más justa de cerrar el homenaje: no solo con el reconocimiento de la institución que ayudó a construir, sino con sus propias películas otra vez en pantalla grande, para que una nueva generación las descubra donde deben verse.

PensArte · facebook.com/pensartebolivia

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