La publicación de la primera edición de la Sinfonía n.º 1 (Líneas sonoras en el Altiplano), de Alberto Villalpando, constituye un hecho relevante para el repertorio orquestal boliviano. La obra, compuesta en 2008 y estrenada en 2019 por la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la dirección de Ramiro Soriano, cuenta ahora con una edición destinada a intérpretes, investigadores y centros de formación musical.

La partitura forma parte de la Colección Compositores Bolivianos, editada por Edición 3600 y El Hombrecito Sentado, e incluye textos de Cergio Prudencio y Ramiro Soriano, además de acceso digital al material orquestal mediante un código QR. Durante el lanzamiento promocional se ofrecen ejemplares autografiados por el compositor. Bs. 150 en Bolivia.
Más allá de la novedad editorial, la publicación facilita el acceso a una obra que hasta ahora había circulado principalmente a través de materiales de trabajo utilizados para su interpretación. En el contexto boliviano, donde la edición de partituras sinfónicas es todavía limitada, este tipo de iniciativas contribuye a la preservación y difusión del patrimonio musical contemporáneo.

La sinfonía ocupa un lugar significativo dentro de la producción de Villalpando. Su escritura se centra en el color orquestal, las texturas y la construcción de espacios sonoros vinculados a la experiencia del paisaje andino, una línea de trabajo que el compositor ha desarrollado en distintas etapas de su trayectoria.
La aparición de esta primera edición no modifica la historia de la obra, pero sí amplía sus posibilidades de interpretación y estudio. En términos prácticos, pone a disposición de orquestas, bibliotecas y conservatorios un material que hasta ahora resultaba de acceso restringido.










