María Belen Siles Pol
Hay historias que nacen mucho antes de ser escritas. Algunas aparecen en el silencio de la noche, cuando una madre inventa cuentos para sus hijas antes de dormir. Así comenzó Celestia: La llave mágica y el jardín de los sueños, una obra que pasó de ser un relato íntimo a convertirse, después de seis meses de escritura y otros seis de montaje, en un universo teatral lleno de fantasía y emoción.

Para María Cristina Pol Endara, dramaturga y creadora de la obra, Celestia es un viaje hacia la infancia y hacia ese niño interior que los adultos solemos olvidar. La historia habla de los sueños, de las pérdidas, de la memoria y de los lazos que unen a las generaciones, recordándonos que la imaginación sigue siendo uno de los lugares más seguros para volver a empezar.
En el corazón de la obra habita una llave mágica que protege los sueños. Más que un objeto fantástico, representa la identidad de cada persona: aquello que nos hace únicos y que nunca deberíamos perder.
El montaje fue también un proceso de transformación. Bajo la dirección escénica de Carmencita Guillén, directora de Casa Grito, el mundo imaginado encontró cuerpo y movimiento sobre el escenario. El trabajo del elenco aportó sensibilidad y frescura, construyendo una experiencia colectiva donde cada personaje encontró su propia voz.

Como ocurre con muchos proyectos independientes, el camino también presentó dificultades. La experiencia de producción dejó importantes aprendizajes sobre la importancia de confiar el cuidado de una creación a equipos comprometidos con la misma visión artística. Lejos de detener el proyecto, esos desafíos fortalecieron la convicción de seguir apostando por el teatro como un espacio de resistencia, imaginación y encuentro.
Con el paso del tiempo, su autora comprendió que Celestia no era solo una obra de teatro, sino el inicio de un universo creativo capaz de expandirse en nuevas historias, cuentos y novelas. Un mundo que continúa creciendo cada vez que alguien abre la puerta de la imaginación.
Con el paso del tiempo, su autora comprendió que Celestia no era solo una obra de teatro, sino el inicio de un universo creativo capaz de expandirse en nuevas historias, cuentos y novelas. Un mundo que continúa creciendo cada vez que alguien abre la puerta de la imaginación.

Más que un espectáculo infantil, Celestia es una invitación a reencontrarse con los recuerdos, con la capacidad de asombro y con los sueños que aún permanecen vivos en nuestro interior. Quizá, al finalizar la función, cada espectador descubra que también conserva una llave invisible: aquella que protege su propia infancia y le recuerda que nunca es tarde para volver a soñar.
Celestia, la llave mágica y el jardín de los sueños ● 27 de junio – 16:00 (entrada gratuita, por orden de llegada) ● Teatro Albina – Av. Ecuador N° 2294, esquina Rosendo Gutiérrez









